¿Quién teme al robot feroz?

Parece que el tema de los robots está de moda y últimamente no hacen más que aparecer en los medios de comunicación de masas diferentes reportajes sobre cómo va a cambiar el panorama laboral con la irrupción de estas máquinas. Sin ir más lejos, en mi profesión (el periodismo) existe mucha controversia porque grandes medios están empezando ya a utilizar los robots para algunas noticias.

Aunque cuando pensamos en robot enseguida nos viene a la cabeza un artefacto de hierro más o menos articulado y con apariencia más o menos humana, lo cierto es que no todos los robots son así y, por supuesto, no todos los robots tienen componentes duros, sino que, en muchas ocasiones, estamos hablando de software.

robotHace pocos días hablaba con uno de los creadores (Víctor Ayllón) de una empresa española (Jidoka) que precisamente se dedica a generar robots de software que ayuden a la automatización de procesos. Es lo que se conoce como RPA – Robotic Process Automation (RPA). Esta persona me explicaba y demostraba las posibilidades y funcionalidades que tienen este tipo de robots.

Uno de los ejemplos mostrados fue claramente clarificador e ilustraba muy bien todas las posibilidades de este tipo de herramientas. Es una situación que seguramente vivirán la mayoría de las empresas cuando llega final de mes y han de pagar las nóminas a sus empleados. Cada uno de ellos tiene sus propios datos, su propia nómina, su banco donde hacerle la transferencia, su salario base, sus complementos, etc., haciendo que cada una de las nóminas sea única y casi irrepetible. Generalmente todo este proceso está externalizado y se deja que sea una asesoría o gestoría la que realice estas labores, quizá un poco tediosas, pero muy necesarias. Una vez configuradas todas las nóminas, son enviadas al financiero de la empresa, que ha de revisar que todas las nóminas están correctamente calculadas para, posteriormente, dar orden al banco para que efectúe el pago de dichas salarios. Además, en muchos casos tiene que enviar un mensaje de correo electrónico a cada uno de los empleados, adjuntándoles la nómina y que se va a proceder a su el reembolso.

Se trata de un proceso repetitivo y mecánico y, a la vez, cansado y aburrido que puede prolongarse durante varias horas, puesto que ha de ser supervisado por al menos una persona. Sin embargo, el valor añadido que aporta la persona en este tipo de acciones es limitado. Es ahí cuando entra en juego ese tipo de robos, puesto que no hacen otra cosa que automatizar un proceso ya de por sí bastante mecánico y repetitivo, logrando realizarlo en apenas unos segundos.

A mayor número de empleados, mayor ahorro en tiempo para realizar estos procesos. ¿Quita este robot puesto de trabajo? Quizá deberíamos plantearnos la cuestión de otra manera: la persona que durante un día entero debe “perder” tiempo realizando estas labores mecánicas, puede ahora aprovechar su talento para aplicar su inteligencia otros procesos de negocios en los que sea más necesario su labor que la meramente mecánica de llevar a cabo unos cuantos clics.

Algo parecido sucede en periodismo. ¿Puede una máquina sustituir a un periodista? Para elaborar, por ejemplo, la típica información de cuántos fallecidos se han producido en las carreteras durante un fin de semana puede valernos una máquina. Para ahondar en los porqués de estos datos, necesitamos una persona que aporte sus conocimientos, que contraste las fuentes, que ponga los datos en contexto y que redacte la información de una manera adecuada.

 

Actualización Tras publicar el post en redes sociales, desde Jidoka hacían este comentario que considero bastante esclarecedor.

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    Raúl M. says:
    25 marzo 2015

    Interesante reflexión… Pero no termino de estar convencido de que sea lo mejor. Es decir, no dudo en que mejora os procesos, los optimiza, etc. En eso no hay discusión.

    Ahora bien, como ese puesto de trabajo, por mucho que sea bonito lo de reinvertir el talento y tal, todavía no se sabe cómo hacer…. al final solo veo una persona más sin trabajo.

    Que me digan al 100% cómo esa persona no se queda sin trabajo, y le doy la bienvenida a los robots. Hasta entonces… A medio gas…

    Arantxa Herranz says:
    25 marzo 2015

    Casi todos los avances (tecnológicos) conllevan mejoras (de ahí que sean avances) pero también modificaciones del mundo laboral. La rueda permitió ir más rápido. La máquina de vapor o los motores también. ¿Hubo personas que cargaban mercancías que se quedaron sin trabajo? Seguramente. Las centralitas telefónicas antes daban trabajo a muchas personas que tenían que comunicar unas llamadas con los respectivos destinatarios. Alguien inventó una tecnología que hizo que ese proceso fuera más ágil y rápido, tanto que no fuera necesaria la intervención humana. Y seguramente muchas operadoras se quedaron sin trabajo.
    Como diría Darwin, adaptarse o morir… No digo que sea fácil, ni bonito. Pero el desarrollo consiste también, y en parte, en esto.

    Javier Padilla says:
    26 marzo 2015

    Hola Arantxa. Enhorabuena por tu post.

    A mí, como periodista —12 años en ABC, donde además de redactor fui responsable técnico en Internet— y como emprendedor en empresas online, me surgen una serie de reflexiones.

    El paso siguiente a la automatización es la integración de inteligencia artificial en cada paso del proceso. Cuando se hace esto el sistema se va retroalimentando. Si conectas la analítica web como base de ese proceso de feedback se puede llegar a sistemas que aprendan por sí mismos de los productos que elaboran. Es decir, que el sistema sabrá que al escribir del tema A o B se obtiene un rendimiento X cuando se utiliza el tono Y.

    Por otro lado, se añade siempre el asunto de “los robots no podrán sustituir la originalidad y el estilo”. Eso es sencillamente falso. Me explico. Cuando se racionaliza cada paso del proceso de pensamiento se comprende lo que es la “originalidad” desde un punto de vista estrictamente matemático: algo escaso, no común y que llama la atención sobre el resto con el que se compara. Todo lo que se puede matematizar se puede programar.

    Es decir, que no creo que el futuro del periodismo pueda estar a salvo por la originalidad o el estilo. Ambas cosas son parametrizables y programables. Un estilo se diferencia de otro por una serie de parámetros a la hora de escribir, el uso de ciertos adverbios, adjetivos, formas de colocación de los signos de puntuación…

    Incluso este comentario es previsible atendiendo a todo lo que he escrito anteriormente en Twitter, mi blog, periódicos… 🙂

    Arantxa Herranz says:
    26 marzo 2015

    Hola Javier!

    Gracias por tu comentario y tus palabras. Evidentemente, no tengo una bola de cristal y como visionaria no valgo un real 🙂 pero, aunque es cierto todo lo que comentas, creo que el periodismo seguirá necesitando a determinadas personas para hacer su labor. Si todo lo que comentas fuera tan sencillo, los traductores online serían ya algo infalibles e incuestionables, cuando la realidad es que dejan mucho que desear. Por no hablar de entender la ironía o el sarcasmo.
    ¿Que se necesitarán menos personas en las redacciones? Puede ser. Incluso llegaremos a utilizar las máquinas para entender mejor las informaciones y los hechos. ¿Que todas las noticias estén única y exclusivamente elaboradas por máquinas? Me cuesta creerlo.

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